Escocia: Magic Freedom !

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Si alguna vez han pensado en conversar con una piedra y lo han dejado de lado porque no pasa nada, Escocia es el lugar para volver a intentarlo.

En ningún otro lugar del mundo he visto tantas piedras con personalidades distintas. Con algo que decir o guardar.  A quienes les gusta recorrer las playas buscando conchitas extrañas, esta es una experiencia similar, pero mucho más intensa. (Quizás ya deba ir al psiquiatra)

La piedras. Cada una puesta en un puente, en una casa o en alguna ruina de turno, quiere ser parte de un mundo que parece quieto pero ha pasado mucho. Juntas también forman castillos o simplemente descansan en el pasto esperando que aparezca el sol o alguien para conversar. No tienen redes sociales. Ahí están, sin molestar a nadie, pero han visto toda la historia.

Impregnadas de humedad, con marcas de batallas y del paso del tiempo, resaltan con un verde único de Escocia. Estas piedras son increíbles. Porque adentro, esconden historias, quizás de amor,  algunas sangrientas guerras y también protegen el hogar. Esa sensación de refugio y de ganarle al frio.  El musgo y pequeños experimentos biológicos se apegan a ellas. Las marcas son visibles. Están viejas, algunas negras por la humedad o el moho, pero tienen carácter. Lo más notable, es cada una de ellas sabe , con paciencia o envidia, que estará en el mundo mucho más tiempo que nosotros.

No pude terminar de conversar con ellas. Es primera vez que tengo tantas ganas de volver a un mismo lugar. No por lo que falto conocer , si no porque Escocia desprende cierto misterio o mística, que no aparece en ningún mapa turístico.

Hay algo de magia pura aquí. En bruto. Sin detergente. Hay algo que parece irreal y no estoy tomando drogas. Quizás por eso ha sido locación de películas notables. Quizás por eso Wallace nos hizo más valientes. Quizás por eso.

Quizás por eso el clima se levanta con su propio humor. Un minuto llueve y graniza y al otro hay un arcoíris. Vi 4 arcoíris en una misma semana y lo más probable es que me haya perdido otros, porque cada lugar aquí, tiene su propio estado de animo. La espontaneidad en Escocia es un valor. “Freedom” significa vivir con la convicción de lo que dicte el corazón  y nunca se sabe. Ahí esta la fuerza.

Hay mucha gente que escribe sobre el daño de la ficción y que volvamos a la realidad. Hay una chica por ahí que se ha enfurecido con Disney. Pero hay lugares como estos donde hay Castillos y donde esta el Lago Ness con gente que lleva años viviendo cerca para encontrar a Nessie. Mitologías o Leyendas, no sé. Pero repito, hay magia. Hay bosques encantandos.

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Quizás no hay príncipes azules para todos, pero en el pueblo de Stirling hay un lugar donde los Miércoles por la noche, jóvenes y viejos se reúnen a cantar  y tocar instrumentos espontáneamente. Algunos como yo solo golpeamos, aplaudimos o zapateamos. Otros gritan. Todos sonríen. De repente vienen unos canticos sin instrumentos, unos más lentos y luego el ritmo aumentaba. Nada de amplificación. Cada uno canta con la afinación que puede y se equivoca o se suma cuando quiere.

Parece la comarca o cuando los 7 enanitos de Blanca Nieve entonaban canticos para trabajar. No íbamos a ninguna batalla, pero las horas pasaban entre risas, cerveza y alegría.

A las 12:00 de la noche, los dueños del local, rústicamente apagan y prenden las lámparas como señal de que debemos terminar, y yo, en algún minuto, miraba a los lados emocionado. Porque aún estando en otro hemisferio de distancia con Chile, todas esas personas me hicieron sentir en mi hogar.  Mi corazón quizás es vikingo.

Al final, cada uno, a su manera, busca a su propio Nessie. Busca su propia magia de bolsillo.